Uso de la copa menstrual: La verdadera historia

Copa menstrual

El uso de la copa menstrual. Esta frase despierta interés y es objeto de debate entre las mujeres alrededor del mundo por diferentes razones. Unas porque aseguran que es la mejor alternativa que existe a las toallas sanitarias o tampones, otras porque sienten extrema curiosidad sobre este interesante inusual recipiente y algunas porque -por desinformación- aseguran que nunca la usarían porque sienten que no es higiénica.

Ciertamente el mercado está inundado de marcas de métodos tradicionales para que las mujeres se sientan más cómodas, protegidas y frescas durante los días del período y quizá la copa menstrual nunca haya estado en el tope de la lista.

Pero, para algunos especialistas esto último es un verdadero error por diferentes razones, entre las que destacan que son reutilizables, lo que implica un ahorro significativo en productos de higiene personal femenina, además de ser una opción ecológica e incluso más segura.

Comenzando por el principio, la copa menstrual es básicamente una taza pequeña y flexible -de diferentes capacidades- con forma de embudo, que puede estar fabricada de goma o silicona y que se inserta en la vagina para recoger el líquido menstrual.

Copa menstrual

¿Cómo se usa la copa menstrual?

 Ciertamente un significativo número de mujeres pueden pasar horas pensando cómo es que este pequeño contenedor puede funcionar, sobre todo si su flujo menstrual es abundante. Esto sin contar las escenas de horror que se imaginan al momento de retirarla.

La buena noticia es todo esto forma parte de una “leyenda urbana” y en realidad la copa menstrual es mucho más fácil de usar de lo que parece.

Por ejemplo, para colocarla, solo tienes que seguir los siguientes pasos:

  1. El primer paso, por supuesto, es lavarse o desinfectarse bien las manos
  2. El segundo paso es aplicar agua o lubricante en el borde de la copa
  3. El tercer paso es doblar de manera firme la copa menstrual por la mitad
  4. El cuarto paso es insertar la copa con el borde hacia arriba
  5. El quinto paso es verificar que quede unos centímetros por debajo del cuello uterino
  6. El sexto paso es girarla para que se abra y se cree un sello hermético.

Y para retirarla no debes alarmarte porque el proceso es también bastante sencillo y sin mayores complicaciones.

Solo debes tirar ligeramente del vástago mientras usas los músculos abdominales para empujarla hacia abajo hasta que puedas alcanzar la base. Luego debes tomar la base para liberar la succión y sacarla fácilmente, para luego vaciarla.

Claro está, no se trata de un método universal y en realidad puedes experimentar con diferentes técnicas de plegado e inserción, así como de retiro, hasta que te sientas 100% cómoda.

Preguntas frecuentes sobre el uso de la copa menstrual

Al tratarse de una opción que quizá no es tan popular como los tampones y las toallas sanitarias, son muchas las dudas que inundan la cabeza de cualquier mujer cuando están considerando la posibilidad de utilizar la copa menstrual y algunas de estas interrogantes son:

1.- ¿Las copas menstruales son desechables o de uso continuo?

Las marcas disponibles ofrecen opciones reutilizables, pero también hay unas cuantas copas menstruales desechables.

2.- ¿Cada cuanto tiempo es necesario vaciar la copa menstrual?

Si bien es cierto que las copas pueden contener más sangre que otros métodos, dependiendo del flujo, se puede usar por hasta 12 horas.

3.- ¿Las copas menstruales son un método nuevo?

Para tu sorpresa, resulta que han existido desde la década de 1930.

4.- ¿Las copas menstruales son seguras?

Se trata de un método seguro pero que requiere de cuidados; deben limpiarse o enjuagarse entre los usos y luego esterilizarse al final del período. Asimismo, es más seguro es tener dos copas y esterilizar antes de cada uso.

En pocas palabras, vale la pena considerar la copa menstrual si estás buscando alternativas que sean amigables para el ambiente y que también sean más seguras y cómodas para ti.

De cualquier forma, antes de tomar la decisión final, la recomendación es que acudas a tu ginecólogo, quien en función de tu edad, longitud del cuello uterino, cantidad de flujo y fuerza de los músculos del suelo pélvico, te ayudará a determinar la conveniencia y la talla.

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