Trabajadora sexual

La salud de una trabajadora sexual está realmente comprometida al ejercer “el oficio más antiguo del mundo”, como es conocida por siglos la prostitución; pero el riesgo se hace cada vez más latente cuando el sexo con clientes (muchas veces desconocidos) se practica sin la debida protección.

En ocasiones, la desinformación juega en contra de aquellas quienes ven en la prostitución  una forma de ganarse la vida, al desconocer, por ejemplo, qué tan grave puede ser el hecho de no utilizar preservativos durante la penetración vaginal y anal, o al ignorar qué medidas preventivas aplicar para reducir las posibilidades de contagio.

Trabajadora sexual

El riesgo radica, sin duda, en tener encuentros sexuales furtivos con muchos hombres cada día, de los que seguramente desconocen procedencia, condición higiénica, problemas de salud o si, por alguna razón, es portador de alguna ETS.

En estos casos, lo mejor para evitar una infección es el uso del condón, aunque hemos conocido historias en los que el cliente se rehúsa al uso de los profilácticos y opta por la violencia verbal y hasta física si la dama de compañía no complace sus gustos.

Consecuencia sobre la salud de una trabajadora sexual

Entre las consecuencias a nivel de salud más comunes podemos destacar la infertilidad o el padecimiento de cáncer de cérvix, que son, a ciencia cierta, problemas graves con los que la “mujer que cobra por dar placer” deberá lidiar por el resto de su vida.

Pero también encontramos otras situaciones igual de lamentables como la infección de enfermedades venéreas como herpes, gonorrea, sífilis, Virus de Papiloma Humano (VPH) y hasta el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), que es hasta ahora el único que no tiene cura.

Ante este cuadro seguramente alarmante, es recomendable visitar frecuentemente al ginecólogo, que será el especialista encargado de hacer las evaluaciones necesarias para el diagnóstico temprano de cualquiera de los males ya mencionados.

También es importante hacer mención que por más cuidadosa y por más precauciones que tome una trabajadora sexual, siempre habrá la posibilidad de una dolencia durante los encuentros de cama constantes con hombres.

Y podemos mencionar algunos de ellos como dolores, desgarres, trastornos musculares o esqueléticos. Sufrir algunas de estas lesiones seguramente llevará a la mujer hasta el consultorio médico para ser tratada.

Los responsables de la propagación

 Existe la creencia de que son las trabajadoras sexuales las únicas responsables de la propagación de las ETS, cuando los portadores de las enfermedades venéreas son, en su mayoría, los hombres que requieren de alguno de sus servicios.

La infección o contagio es posible cuando se tiene sexo sin el uso del condón, muchas veces obligado por el hombre.

Según estudios, mujeres dedicadas a la prostitución tratan en la medida de lo posible cumplir con las normas de higiene y seguridad, como si de un empleo convencional se tratara.

Por si fuera poco, se ven obligadas a lidiar con muchos otros agentes externos como, por ejemplo, la presión de los agentes policiales, sobre todo, cuando el oficio se ejerce en espacios públicos y que atenta contra la moral y las buenas costumbres.

También, por el acoso de muchos de los clientes hombres que tienen a ser violentos o porque se crean con derecho a denigrar a las damas de compañía, porque sencillamente están pasado de tragos o porque por alguna razón no han podido funcionar en la cama.

Muchas mujeres profesionales del sexo han coincidido en que el macho tiende a ser más agresivo bajo los efectos del alcohol o, peor aún, cuando le es imposible tener una erección.

Aunque se le conoce como uno de los oficios más antiguos y polémicos del mundo, la prostitución es ejercida cada vez más por muchas mujeres.

El mercado está en vías de expansión y, por lo tanto, la industria del sexo se ha vuelto muy rentable.

Pero lo que deben tomar en consideración es el factor salud, el uso de los preservativos son un requisito obligado, sobre todo, cuando atienden a un número no determinados de hombres desconocidos por día.

Cobrar por sexo no es solo el problema

Muchas mujeres tienen una vida sexual desorganizada, realizando sexo con muchos hombres sin ninguna protección, pensando que por no cobrar eso hace la diferencia y no es así.

La promiscuidad trae los mismo problemas de salud para la mujer que si se es trabajadora sexual.

La mujer puede estar expuesta a muchas enfermedades de transmisión sexual, así como un daño psicológico permanente, afectándose su vida sexual futura.