Parto en el agua

El parto en el agua, como su nombre indica es el que tiene lugar dentro del agua. Es una modalidad de parto natural que se inició en la década de los sesenta en Europa y USA.

Cada año miles de mujeres optan por tener un parto en el agua y en la actualidad, existen numerosos centros que se han especializado en este tipo de parto.

En las últimas décadas, ha ganado mucha popularidad en diferentes países. En el Reino Unido se cree que al menos el 1% de los partos han incluido un período de inmersión en el agua.

parto en el agua

Parto en el agua cuando es recomendado

El parto en el agua solo es recomendable para los embarazos de bajo riesgo.

Aquellos partos en los que el bebé no está bien posicionado, embarazos múltiples, partos prematuros u otras circunstancias que lleven implícito un riesgo en el momento del parto, son situaciones que probablemente requieran de atención médica y de una rápida actuación, y por tanto, no se recomienda el parto en el agua.

A pesar de que es un método que está en auge, no existen muchas investigaciones donde se hayan estudiado los beneficios del nacimiento en el agua.

Sin embargo, si hay una serie de beneficios para la mujer durante la primera etapa del parto, asociados a la disminución de dolor y la duración del momento.

Cuando la mujer está relajada el cerebro se centra más en trabajar de manera precisa para producir las hormonas necesarias en el momento adecuado.

La Adrenalina es la hormona del estrés y en el momento de la expulsión del bebé alcanza su nivel máximo, pero si esta se mantiene a niveles altos durante la dilatación, provocará el endurecimiento del cuello del útero y serán necesarias más contracciones para alcanzar una dilatación completa.

Se ha comprobado que los niveles de adrenalina disminuyen cuando la mujer está dentro del agua.

Por otro lado, las Endorfinas son analgésicos naturales y se liberan cuando no hay demasiado estrés, en este caso, dentro del agua la mujer está más aislada de los estímulos que pueden resultarle estresantes y aumentan los niveles de esta hormona.

La Oxcitocina, es la hormona encargada de que las contracciones sean efectivas.

Dentro del agua aumenta la redistribución del volumen sanguíneo y esto activa la hipófisis, que a su vez es la encargada de segregar esta hormona.

En la primera etapa, que consiste en las contracciones y dilatación de la embarazada; el agua caliente puede ser un entorno relajante y el efecto de flotabilidad permite que la mujer se mueva con más facilidad en este entorno, permitiéndole así adoptar diversas posturas que reduzcan sus molestias.

El hecho de flotar también mejora la circulación de la sangre y una mejor oxigenación de los músculos uterinos, lo que se resume en menor dolor para la mujer.

Otra de las ventajas del agua

Es que el perineo aumenta su elasticidad y hay un menor riesgo de desgarro y por lo general, no son necesarios los puntos de sutura.

En cuanto a la segunda parte del embarazo, es decir, el nacimiento del bebé, según la Academia Americana de Pediatría y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), no hay evidencias de que existan beneficios para la madre o el bebé.

Teniendo en cuenta esto y los informes de algunos casos de partos en el agua con efectos graves, aunque en muy pocos casos, se debe considerar el nacimiento en el agua como algo experimental que sólo debe desarrollarse en un contexto de ensayo diseñado para ello.

La mujer deberá de tomar la decisión de tener un parto en el agua varias semanas antes de la fecha programada para el nacimiento del bebé.

Puede elegir un hospital o centro médico que ofrezca la posibilidad de tener este tipo de parto, o bien, en la propia casa.

En todo caso, hay unas condiciones de higiene y pasos que se deben seguir.

A la hora de introducirse en el agua la mujer deberá tener una dilatación de al menos 5 o 6 centímetros, ya que no es recomendable que esté más de 90 minutos seguidos en el agua, aunque puede salir y volver a entrar pasados unos minutos.

Parto en el agua recomendaciones sobre el agua

El agua debe estar esterilizada y a una temperatura de entre 34 y 37 ºC, el agua muy caliente puede provocar hipotensión y el agua fría no ayuda a que la mujer se relaje.

Se puede estar sumergida hasta el pecho, pero dependerá de la bañera que se utilice.

Si se opta por realizar el parto en el hogar, es necesaria la asistencia de una partera o comadrona y la posibilidad de trasladarse al hospital más cercano en caso de emergencia.

A pesar, de que el parto en el agua solo es recomendable en embarazos normales y de bajo riesgo, pueden surgir ciertas complicaciones en el momento del parto para las que hay que estar preparado.

Una de las desventajas de este tipo de parto es el tiempo que se tarda en que la mujer salga de la bañera para poder acudir a emergencias.

Existen muchos hospitales que ofrecen la posibilidad de tener un parto en el agua.

En este caso, la mujer podrá tener el parto en el agua y en caso de emergencia ser asistida rápidamente por personal médico.

Parto en el agua beneficios y riesgos

Hay diversas opiniones sobre los beneficios y riesgos de un parto natural.

Según las investigaciones los beneficios para la mujer en la primera etapa están comprobados, se reducen las molestias y ayuda en la dilatación.

No se conocen datos sobre los beneficios en la segunda etapa donde se produce el nacimiento del bebé y existe un número mínimo de casos donde el bebé ha tenido complicaciones graves.

La mujer será la que tome la decisión de realizar todo el proceso en el agua, o solo la primera parte.

Por eso, se considera necesario que se le informe de los riesgos que pueden darse durante el nacimiento en el agua.

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