Estos resultados de un nuevo estudio “coinciden con la creciente literatura médica”.

Las víctimas de violación tratadas con psicoterapia siguen siendo dos veces más propensas a padecer problemas sexuales y dolor pélvico que las mujeres que no fueron víctimas de ese ataque.

Pero se desconoce si esos trastornos son la consecuencia del trauma físico de la violación o una manifestación física del trastorno de estrés postraumático (TEPT) que padece la mitad de las víctimas de violación.

Estos resultados de un nuevo estudio “coinciden con la creciente literatura médica”, dijo Steven Bruce, director del Centro para la Recuperación del Trauma de University of Missouri-St. Louis y que no participó del estudio.

Ya se sabía que las víctimas de abuso sexual crónico en la niñez pueden padecer trastornos sexuales, según dijo la coautora Iva Biancic, del Cetro Nacional de Psicotrauma para los Niños y los Adolescentes del Centro Médico Universitario de Utrecht, Países Bajos. “Hallamos evidencia de que las víctimas de una violación en la adolescencia tenían el mismo riesgo de desarrollar esos trastornos”, dijo.

Con su equipo entrevistó a 18 mujeres en los últimos años de la adolescencia y de poco más de 20 años que habían sido violadas cuando eran adolescentes y habían recibido tratamiento del TEPT y comparó sus respuestas con las de 114 estudiantes universitarias que no había sufrido una violación (grupo control).

El 30 por ciento de las víctimas tenía hipertonicidad del piso pélvico, comparado con el 12 por ciento del grupo control, según publica el equipo en Journal of Sexual Medicine. La actividad sexual era similar en ambos grupos.

El estudio posee varias debilidades, según opinó Mary Koss, de University of Arizona, Tucson. Koss integró el Panel sobre Violencia contra la Mujer de la Academia Nacional de Ciencias.

El nivel educativo era menor en las víctimas de violación que en el grupo control, lo que para Koss indica que los grupos tendrían otras diferencias. Dijo también que “los trastornos del piso pélvico” podrían ser una consecuencia física directa del ataque, en especial porque la mayoría de las mujeres habrían tenido entre 12 o 13 años en el momento del ataque, pero los resultados no incluyeron esos detalles.

“La mala noticia es que hay personas que nunca pensaron en esto y terminarían sintiéndose deprimidas”, dijo Koss.

“Claramente, todas las intervenciones para el TEPT no son iguales y su éxito varía enormemente”, indicó Tara Galovski, especialista en TEPT de víctimas de ataques de University of Missouri-St. Louis.

Coincidió en que el estudio debería incluir más detalles sobre el estado de salud mental de cada mujer al momento del sondeo y del trauma físico sufrido durante la violación para que los médicos puedan utilizar los resultados.

FUENTE: Journal of Sexual Medicine 2013

Por | 2016-10-30T14:26:22+00:00 28-05-2014|Sexualidad|Comentarios desactivados en Los problemas sexuales persisten después de una violación.

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