Actualmente, existen dos vacunas que protegen frente al VPH, pero ninguna de las dos previene de otras patologías, como la sífilis, la gonorrea o el VIH.

Un estudio publicado en la revista Archives of Pediatric & Adolescent Medicine revela que casi una de cada cuatro jóvenes vacunadas contra el virus del papiloma humano (VPH) reduce su percepción de riesgo de padecer enfermedades de transmisión sexual e incluso puede dejar de tomar medidas de protección frente a estas patologías.

El estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, hace hincapié en la necesidad de mejorar la educación de los jóvenes con respecto a las vacunas y sus limitaciones.

Actualmente, existen dos vacunas que protegen frente a numerosas cepas del VPH -‘Gardasil‘, de Sanofi Pasteur MSD, y ‘Cervarix‘, de GlaxoSmithKline-, pero ninguna previene de otras patologías de transmisión sexual,, como la sífilis, la gonorrea o el VIH.

Ambas vacunas están recomendadas para todas las niñas de entre 11 y 12 años y, aunque la mayoría conocen sus limitaciones, en ocasiones se sobreestiman sus efectos, lo que puede aumentar el riesgo de estas jóvenes de contraer otras enfermedades de transmisión sexual.

Para el estudio, la doctora Tanya Kowalczyk Mullins, del Cincinnati Children’s Hospital Medical Center, preguntó a 339 jóvenes de entre 13 y 21 años sobre su percepción del riesgo tras haber recibido la primera dosis de la vacuna contra el VPH.

En general, la mayoría de adolescentes reconocieron que era importante seguir prácticas sexuales seguras después de recibir la inyección, pero un pequeño grupo (23,6%) creía correr menos riesgo de padecerlas.

Por ello, Mullins advierte de que los médicos necesitan reforzar su labor educativa para que tanto las niñas como sus madres conozcan la protección real de las vacunas.

No obstante, los autores reconocen que el estudio está limitado a un único centro sanitario cuyas pacientes suelen ser de extracción social media-baja, de ahí que el porcentaje no sea extrapolable a la población general.

Fuente: Archives of Pediatric & Adolescent Medicine (2012); doi:10.1001/archpediatrics.2011.186

Por | 2016-06-12T19:32:58+00:00 26-02-2012|Enfermedad de Transmisión Sexual|Sin comentarios

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