Lactancia materna y coeficiente de inteligencia.

“La lactancia materna se asocia con un mejor rendimiento en las pruebas de inteligencia a los 30 años, y también tiene un efecto importante a nivel social al aumentar el logro educativo y los ingresos en la adultez”, aseguró el investigador líder, el Dr. Bernardo Horta, de la Universidad Federal de Pelotas.

“Si se toman en cuenta estos beneficios a largo plazo de la lactancia materna, además de sus consecuencias a corto plazo, es importante lograr que más mujeres amamanten a sus bebés”, añadió.

El estudio aparece en la edición de marzo de la revista The Lancet Global Health.

Pero un médico de bebés que no participó en el estudio señaló que es imposible probar que los bebés amamantados crezcan y se conviertan en adultos más inteligentes y más exitosos.

Y Erik Mortensen, autor de un editorial que acompaña al estudio en la revista, y que trabaja en el departamento de salud pública de la Universidad de Copenhague en Dinamarca, dijo que el estudio solo muestra una asociación entre la lactancia materna y el coeficiente intelectual (CI), pero no prueba causalidad.

Pero el vínculo es muy potente, dijo Mortensen. “Quizá no sea un efecto causal, pero en mi juicio, la evidencia general de otros estudios y del estudio brasileño sugiere que los efectos son causales”, planteó.

Pero es importante que las mujeres sepan que la lactancia materna no determina el destino, añadió Mortensen.

“La lactancia materna es solo uno de muchos factores que influyen sobre el desarrollo de la inteligencia. Y en realidad parece que factores como la inteligencia de los padres, la educación de los padres y la clase social tienen una influencia más potente sobre el desarrollo de la inteligencia de los hijos”, comentó.

Para el estudio, el equipo de Horta recolectó décadas de datos sobre casi 3,500 bebés nacidos en Pelotas, Brasil, en 1982. Los datos incluían información sobre la lactancia materna, además de la educación, los ingresos y los resultados de pruebas estándar del CI a los 30 años.

Los investigadores hallaron que los bebés amamantados tenían unos CI más altos, más años de escolaridad y unos mayores ingresos en la adultez que los que no fueron amamantados. Además, mientras más tiempo se amamantó al bebé (hasta un año), mayores eran esos beneficios, apuntaron los investigadores.

Por ejemplo, un bebé amamantado durante al menos un año experimentaba un aumento de casi 4 puntos por encima del CI promedio en la adultez. Los amamantados durante un año lograron casi un año de escolaridad adicional, frente a los participantes amamantados menos de un mes, según el estudio. Los investigadores también encontraron que los ingresos eran alrededor de un tercio más altos que la media en los participantes que habían sido amamantados durante al menos un año.

Horta especuló que el impacto de la lactancia materna sobre la inteligencia podría ser provocado por los ácidos grasos saturados de la leche materna, que son necesarios para el desarrollo del cerebro. También sugirió que la cantidad de leche materna consumida por un bebé podría tener un rol en el aumento del CI.

La lactancia materna no fue más común entre las mujeres con un alto nivel educativo y de ingresos, sino que se distribuyó de forma constante según la clase social en este estudio, según Horta.

Además, los investigadores tomaron en cuenta las variables sociales y biológicas que podrían haber contribuido a los aumentos en el CI. Esas variables incluían los ingresos familiares, el nivel de escolaridad de los padres, los genes, el tabaquismo materno durante el embarazo, la edad de la madre, el peso al nacer y el tipo de parto.

El Dr. David Méndez, neonatólogo del Hospital Pediátrico de Miami, dijo que los padres no deben sacar de este estudio el mensaje de que “si no se amamanta, su hijo no será un adulto exitoso”.

“Claramente, vincular un evento singular como la lactancia materna con el potencial futuro de un adulto es problemático”, comentó Méndez. “En realidad, este estudio apunta a los beneficios de un ambiente que fomente una buena crianza, la energía y el esfuerzo que los padres invierten en amamantar a sus hijos de forma exitosa, que es indicativo de unos padres amorosos y cariñosos. Ese ambiente ayuda a que el niño alcance todo su potencial en la adultez”.

Fuente: HealthDay

Por | 2016-10-30T14:26:07+00:00 30-04-2016|Lactancia Materna|Sin comentarios

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