Los diabéticos y las personas que hacen dieta que recurren a los edulcorantes artificiales para satisfacer su preferencia por el sabor dulce podrían en realidad estar haciendo algo nocivo, sugiere un nuevo estudio israelí.

Los edulcorantes artificiales pueden potencialmente hacer que los niveles de azúcar en sangre aumenten a pesar de no contener calorías, hallaron unos investigadores en estudios con humanos y ratones.

Esto se debe a que la sacarina y sus contrapartes parecen alterar a las bacterias que residen en los intestinos en formas que pueden afectar la capacidad de algunas personas de procesar la glucosa, informan los investigadores en la edición del 17 de septiembre de la revista Nature. Esto significa que en lugar de ayudar en las epidemias actuales de obesidad y diabetes tipo 2 en Estados Unidos, los edulcorantes artificiales podrían potencialmente estar contribuyendo al problema, según el estudio.

Los investigadores hallaron que los ratones que comían edulcorantes artificiales desarrollaron unos niveles más altos de azúcar en sangre que los ratones que bebían agua sola o incluso agua con azúcar.

También hallaron que podían volver los niveles de azúcar en sangre de los ratones a los niveles normales al tratarlos con antibióticos. Y podían inducir unos niveles de azúcar en sangre más altos en ratones sanos que nunca habían estado expuestos a edulcorantes artificiales al trasplantar bacterias intestinales de los ratones que habían consumido sacarina.

Los investigadores observaron entonces a un grupo de 400 personas, y hallaron que los usuarios a largo plazo de edulcorantes artificiales eran más propensos a tener unos niveles más altos de azúcar en sangre en ayunas. También eran más propensos a tener señales de un mal procesamiento de la glucosa, frente a las personas que no usan esos edulcorantes normalmente.

En un pequeño experimento de seguimiento, los investigadores evaluaron los niveles de azúcar en sangre de siete personas que no consumían edulcorantes artificiales normalmente. Los investigadores hallaron que cuatro de esas personas tenían unos niveles más altos de azúcar en sangre tras consumir la cantidad diaria máxima de sacarina recomendada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. durante seis días de seguido.

“Nos sorprendió, dado el masivo consumo y uso de edulcorantes artificiales y la consideración general de que son seguros”, comentó el coautor del estudio, Eran Segal, profesor de ciencias de la computación y matemáticas aplicadas del Instituto de Ciencias Weizmann en Rehovot, Israel.

Aunque los estudios con ratones y humanos se enfocaron sobre todo en la sacarina, el primer grupo de experimentos con ratones también incluyó sucralosa y aspartamo, dijo Segal. Los tres parecieron tener el mismo efecto sobre los niveles de azúcar en sangre de los ratones.

Los investigadores señalaron que nadie debe elegir opciones de la dieta de inmediato basándose en estos hallazgos.

“Debemos enfatizar que de ninguna forma estamos diciendo que las bebidas azucaradas son saludables ni que deban volver a formar parte de nuestra nutrición”, comentó el autor líder, el Dr. Eran Elinav, del Departamento de Inmunología del Instituto Weizmann.

Pero el equipo halló evidencias de que algunas personas podrían ser más susceptibles que otras a los aumentos en el azúcar en sangre provocados por los edulcorantes artificiales.

Al crear un perfil del contenido bacteriano de los intestinos de una persona, “podríamos agruparlos de una forma que nos mostrara quién respondería y quién no a los edulcorantes artificiales”, señalo Segal.

Elinav considera que en los intestinos de las personas que desarrollaron azúcar alto en la sangre, ciertas bacterias reaccionaron a los edulcorantes químicos segregando sustancias que entonces provocaron una respuesta inflamatoria similar a la sobredosis de azúcar, lo que fomentó cambios en la capacidad del cuerpo de utilizar el azúcar.

Esos hallazgos respaldan la postura de la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association, ADA) de que “usar edulcorantes no nutricionales no es una panacea”, comentó Judy Wylie-Rosette, vocera de la ADA y profesora de epidemiología del Colegio de Medicina Albert Einstein en la ciudad de Nueva York.

“Si no planifica su dieta con cuidado, los edulcorantes artificiales no le darán demasiado beneficio”, comentó Wylie-Rosette. “Si se es cuidadoso con lo que come, quizá ayude un poco”.

Pero los refrescos con edulcorantes artificiales son claramente mejores que los azucarados, añadió Wylie-Rosette, y anotó que una persona que se bebe un solo refresco regular de 20 onzas (59 centilitros) consume unas 20 cucharaditas de azúcar adicional en su dieta diaria.

“El agua es la mejor alternativa, y los edulcorantes no nutricionales están más o menos en el medio”, dijo. “Cuando tenga sed, debe beber agua. El agua es la mejor bebida para calmar la sed”.

Fuente: HealthDay

Por | 2016-10-30T14:26:10+00:00 26-09-2015|Cuidados de Salud|Sin comentarios

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