Dismenorrea y factores de predicción

Una nueva investigación ha confirmado una alta prevalencia de dismenorrea entre mujeres universitarias, con más de la mitad de las estudiantes que informaron la condición y cerca de 1 de cada 5 que la describieron como severa.
dismenorrea
El estudio también identificó factores asociados con la presencia de dismenorrea en esta población.
Los investigadores, de la Universidad Eskisehir Osmangazi de Turquía occidental, llevaron a cabo una encuesta mediante cuestionarios a una muestra aleatoria de 857 estudiantes de sexo femenino (media etárea 21,5 años, rango 17-32 años).
Las estudiantes proporcionaron información demográfica y nutricional, y detalles de sus antecedentes menstruales.
Se identificó dismenorrea sobre la base de la respuesta a la pregunta “¿Experimenta habitualmente espasmos menstruales, dolor abdominal, o dolor de espalda cuando tiene su período menstrual?”
La severidad del dolor dismenorreico se midió mediante una escala análogo-visual y un sistema de puntuación separado de factores múltiples.
En su nuevo trabajo a ser publicado en International Journal of Gynecology and Obstetrics, los investigadores (Ozerdogan N y cols.) informan que la prevalencia general de dismenorrea, basándose en las respuestas válidas obtenidas de 800 mujeres estudiantes, fue del 55,5 por ciento.
La intensidad del dolor dismenorreico fue moderada en el 62,6 por ciento, severa en el 32,2 por ciento (apenas debajo del 18 por ciento de la población general de estudio), y leve en el 5,2 por ciento.
Estas cifras condicen con las prevalencias reportadas en otros estudios, escriben los investigadores.
Los síntomas referidos en asociación con la dismenorrea fueron náuseas, cefalea, artralgia, diarrea, poliuria, fatiga, insomnio, molestias, nerviosismo y tensión mamaria.
Los últimos dos síntomas fueron los más comúnmente referidos por más de la mitad de las mujeres con dismenorrea.
El insomnio fue el síntoma menos reportado, citado por el 9,7 por ciento.

Los factores revelados por los análisis de regresión como significativamente asociados con la presencia de dismenorrea incluyeron los siguientes:

  • Mensualidad/asignación económica: Las estudiantes con una mensualidad para gastos adecuada fueron mucho más propensas a reportar dismenorrea que las estudiantes con una mensualidad inadecuada (coeficiente de probabilidad 1,49; intervalo de confianza del 95 por ciento 1,05-2,13). Este hallazgo ha sido observado en algunas investigaciones previas, pero la bibliografía no coincide en la asociación del estatus económico con la prevalencia de dismenorrea.
  • Historial familiar de dismenorrea: Las mujeres con historial familiar de la condición fueron mucho más propensas a reportar dismenorrea (coeficiente de probabilidad 3,48; intervalo de confianza del 95 por ciento 2,54-4,78) que quienes no tenían dicho historial. Los investigadores comentan que los estudios genéticos podrían ayudar a revelar las causas específicas de esta asociación.
  • Tabaquismo: Las fumadoras fueron mucho más propensas a informar dismenorrea (coeficiente de probabilidad 1,57; intervalo de confianza del 95 1,10-2,25) que las no fumadoras. De acuerdo con los investigadores, este aumento del riesgo podría asociarse con una reducción del flujo sanguíneo endometrial debido al efecto vasoconstrictor de la nicotina.
  • Ingesta excesiva de azúcar: Las estudiantes con una ingesta dietaria excesiva de azúcar fueron mucho más propensas a reportar dismenorrea (coeficiente de probabilidad 1,77; intervalo de confianza del 95 por ciento 1,15-2,72) que las estudiantes con un consumo moderado o mínimo. Esto podría deberse a que el azúcar interfiere con la absorción y el metabolismo de vitaminas/minerales, lo que puede dar lugar al deterioro del funcionamiento muscular y a los espasmos, según sugieren los investigadores.

En la conclusión de su trabajo los investigadores dicen que la alta prevalencia de dismenorrea observada en las estudiantes universitarias “demuestra que esta condición es un problema importante de salud pública que requiere atención”.
Fuente: International Journal of Gynecology and Obstetrics

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