El cuidado del pecho durante la lactancia

La lactancia materna es una fuente inagotable de nutrientes esenciales para el bebé. De cara a llegar a esa etapa lo mejor preparada posible para el cuidado de tu pecho, no solo debes informarte con un profesional especializado sobre la forma adecuada de dar de mamar a tu bebé, sino que debes comenzar pronto con los cuidados de tu piel para que se mantenga elástica y flexible, facilitando la lactancia y la recuperación posterior a ese período.

pecho como cuidarlo lactancia

Cuidado del pecho durante Embarazo

Durante el embarazo tu pecho comienza a cambiar. En esta etapa debes cuidar la hidratación de tu piel para evitar estrías y tiranteces que pueden provocar molestias cuando te crezca el pecho.

Sigue estas recomendaciones para tener una piel tersa y elástica:

  • Aplica a diario una crema hidratante y reafirmante, pero evita la zona del pezón para no provocar irritaciones.
  • El aceite de rosa mosqueta y las cremas ricas en vitamina E son ideales para tener la piel flexible y preparada para el crecimiento del pecho que se produce durante el embarazo.
  • Haz ejercicios específicos para la musculatura que sujeta tus pechos a diario. Con unos minutos al día es suficiente: toma una pelota pequeña entre tus manos y colócala frente a ti a la altura del pecho. Aprieta la pelota con las dos manos y tras unos segundos libera la presión. Este ejercicio es perfecto para fortalecer la musculatura de la zona pectoral.

Cuidado del pecho durante lactancia

Esta es la etapa más delicada para tus pechos. Durante la lactancia pueden surgir dificultades como el dolor a causa de la acumulación de leche o la aparición de grietas en el pezón, que pueden provocar un gran daño a la madre y provocar una interrupción en la lactancia.

Para evitar en la medida de lo posible estos problemas, continúa con la rutina de hidratación y ejercicio que has seguido durante el embarazo y añade además los siguientes cuidados:

  • Evita el uso de jabones fuertes o alcohol para limpiar tu pezón. Ambos resecan demasiado la piel y la hacen más frágil. No es necesario que te duches más de una vez al día: una ducha diaria es suficiente para mantener la higiene adecuada.
  • Para aliviar la presión es conveniente dar masajes suaves en la zona del pecho, con movimientos circulares, desde arriba hacia la areola.
  • Elige sujetadores cómodos y especiales para mujeres lactantes. Es importante que sujeten el pecho sin presionarlo y que sea cómodo de utilizar para dar el pecho.
  • Cuando sientas que el bebé no ha vaciado el pecho, utiliza un sacaleches para extraer la leche restante y consérvala para un uso posterior. Así evitarás la congestión del pecho y las molestias que eso ocasiona.
  • Da el pecho a tu bebé de forma regular. De esta forma evitarás la congestión del pecho.
  • Si utilizas círculos de lactancia cámbialos con frecuencia. Si el pezón está húmedo constantemente la piel se resiente y es más propensa a sufrir lesiones.

Cuidados mientras el niño está lactando

También debes vigilar que mientras das el pecho, lo hagas de la forma adecuada. Las grietas en los pezones se suelen producir en su mayoría por una mala sujeción del bebé o por mordiscos o tirones y son lesiones que tardan mucho tiempo en curar, más al dar el pecho de forma continuada. Por eso ten en cuenta estas recomendaciones:

  • Vigila la correcta posición del niño para evitar que succione mal y que eso provoque dolores en el pezón o pezones agrietados.
  • Ayúdate del meñique para separar al bebé del pezón cuando éste acabe de mamar. Introdúcelo por la comisura de los labios del niño para eliminar el vacío que se crea al succionar la leche y para que puedas separarlo sin que tire del pezón.
  • Luego de dar de mamar, humedece el pezón con un poco de tu leche; tiene propiedades antisépticas y antibacterianas.
  • Evita que el niño muerda. Si te muerde puedes decirle que no y mirarlo seria o retirarlo del pecho momentáneamente. Cuando lo acerques de nuevo al pecho dile que no te muerda. Puede que necesites hacerlo algunas veces, pero acabará por dejar de morderte.
  • Deja secar el pecho al sol o al aire libre, pero evita la exposición al sol de forma directa porque puede dañar la delicada piel de tu pecho.

Siguiendo estas recomendaciones para el cuidado de tu pechos podrás disfrutar de una lactancia exitosa y libre de molestias, así como una recuperación posterior mucho más fácil y rápida. La clave es la hidratación, el ejercicio y sobre todo, aprender la técnica correcta para amamantar.

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1 Comment

  1. Muy interesante para prolongar la lactancia.


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