Un estudio del proyecto NUTRIMENTHE, coordinado por la Universidad de Granada, revela que los niños nacidos de mujeres que consumieron más pescado durante la gestación obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia verbal.

Los niños nacidos de mujeres que consumieron más pescado durante el embarazo logran mejores resultados en las pruebas de inteligencia verbal y motricidad fina, según el estudio NUTRIMENTHE coordinado por la profesora de la Universidad de Granada Cristina Campoy Folgoso cuyos resultados se acaban de publicar en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

El aceite de pescado es la principal fuente de ácidos grasos omega-3, como el ácido docosahexaenoico (DHA), un componente estructural clave de las membranas celulares del cerebro.

A partir de muestras de sangre de más de 2.000 mujeres, a las 20 semanas del embarazo, y del cordón umbilical de sus hijos al nacer, los investigadores analizaron los ácidos grasos de cadena larga de las series omega-3 y omega-6 y determinaron el genotipo de 18 polimorfismos de nucleótido único del FADS.

El equipo analizó el efecto de la ingesta materna de pescado durante la gestación, como fuente de ácidos grasos omega-3 y omega-6, y su efecto tras la transferencia placentaria sobre el desarrollo fetal, y cómo los diferentes genotipos influyen sobre los niveles de estos ácidos grasos de cadena larga en el feto.

Según los investigadores, la composición de ácidos grasos en la sangre del cordón umbilical depende de los genotipos maternos y de sus hijos, de tal manera que los genotipos maternos se asocian principalmente con los precursores de los ácidos grasos de la serie omega-6, y los genotipos del niño están asociados a los ácidos grasos más elongados de esta serie.

El estudio identificó cómo el consumo de pescado está asociado con los niveles maternos de DHA, pero aún no hay datos respecto a si los niveles de DHA maternos están directamente relacionados con los resultados en los niños. En el proyecto NUTRIMENTHE, que tiene previsto finalizar en 2013, se trabaja para resolver esta cuestión.

Fuente: The American Journal of Clinical Nutrition (2012); doi: 10.3945/?ajcn.110.001107

Por | 2013-07-10T16:43:03+00:00 03-03-2012|Embarazo|Sin comentarios

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